ALARME: a escassez de água em São Paulo: Oded Grajew

Diante da crise da água em São Paulo, o coordenador geral da Rede Nossa São Paulo e do Programa Cidades Sustentáveis, Oded Grajew, que com Frei Betto está nas origens do projeto Fome Zero, faz um apelo às autoridades e aos cidadãos para que assumam as devidas responsabilidades. O que está ocorrendo em São Paulo, pode ocorrer, dentro de poucos anos, em grande parte daTerra inteira. Caso se cruzarem as duas linhas, a do aquecimento global com o da  falta de água potável, conheceremos o pior dos cenários. A natureza padecerá dizimações inimagináveis e milhões de pessoas terão que emigrar para o ignoto no afã de sobreviver.Ou cuidamos da Mãe Terra com seus bens naturais, essenciais à vida em todas as suas formas, ou então nossa civilização corre sério risco de ser gravemente afetada como correu com a civilização da ilha de Páscoa e com a grandiosa civilização maya. Daí a importância de lermos e de meditarmos esse Alarme de Grajew. Como nunca antes da história, nosso futuro está em nossas mãos. E desta vez não podemos chegar atrasados nem cometer erros, pois não haverá tempo para corrigi-los e também não haverá retorno: Lboff

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A cidade de São Paulo está diante de uma catástrofe social, econômica e ambiental sem precedentes. O nível do sistema Cantareira está em cerca de 6% e segue baixando por volta de 0,1% ao dia. O que significa que, em aproximadamente 60 dias, o sistema pode secar COMPLETAMENTE!

O presidente da Sabesp declarou que o sistema pode ZERAR em março ou, na melhor das hipóteses, em junho deste ano. E NÃO HÁ UM PLANO B em curto prazo. Isto significa que seis milhões de pessoas ficarão praticamente SEM UMA GOTA DE ÁGUA ou com enorme escassez. Não é que haverá apenas racionamento ou restrição. Poderá haver ZERO de água, NEM UMA GOTA.

Você já se deu conta do que isto significa em termos sociais, econômicos (milhares de estabelecimentos inviabilizados e enorme desemprego) e ambientais? Você já se deu conta de que no primeiro momento a catástrofe atingirá os mais vulneráveis (pobres, crianças e idosos) e depois todos nós?

O que nos espanta é a passividade da sociedade e das autoridades diante da iminência desta monumental catástrofe. Todas as medidas tomadas pelas autoridades e o comportamento da sociedade são absolutamente insuficientes para enfrentar este verdadeiro cataclismo.

Parece que estamos todos anestesiados e impotentes para agir, para reagir, para pressionar, para alertar, para se mobilizar em torno de propostas e, principalmente, em ações e planos de emergência de curto prazo e políticas e comportamentos que levem a uma drástica transformação da nossa relação com o meio ambiente e os recursos hídricos.

Há uma unanimidade de que esta é uma crise de LONGUÍSSIMA DURAÇÃO por termos deixado, permitido, que se chegasse a esta dramática situação. Agora, o que mais parece é que estamos acomodados e tranquilos num Titanic sem nos dar conta do iceberg que está se aproximando.

Nosso intuito, nosso apelo, nosso objetivo com este alarme é conclamar as autoridades, os formadores de opinião, as lideranças e os cidadãos a se conscientizarem urgentemente da gravíssima situação que vive a cidade, da dimensão da catástrofe que se aproxima a passos largos.

Precisamos parar de nos enganar. É fundamental que haja uma grande mobilização de todos para que se tomem ações e medidas à altura da dramática situação que vivemos. Deixar de lado rivalidades e interesses políticos, eleitorais, desavenças ideológicas. Não faltam conhecimentos, não faltam ideias, não faltam propostas (o Conselho da Cidade de São Paulo aprovou um grande conjunto delas). Mas faltam mobilização e liderança para enfrentar este imenso desafio.

Todos precisamos assumir nossa responsabilidade à altura do nosso poder, de nossa competência e de nossa consciência. O tempo está se esgotando a cada dia.

Oded Grajew
Rede Nossa São Paulo 16/01/2015

Os assassinatos de Paris, uma armadilha para Europa: Roberto Savio

Publicamos aqui um artigo de um conhecido jornalista Roberto Savio, autor e co-fundador e ex-Diretor de Inter Press Service (IPS). Fundou também o Other News, que fornece informações que comumente os grandes meios ocultam mas que são importantes para entender a história atual. Este artigo mostra o transfundo emocional dos muçulmanos que foram, por muito tempo, dominados e explorados pelo Ocidente. Vale a pena tomar a sério as advertências deste jornalista no sentido de que os europeus não acabem assumindo atitudes também terroristas que temos condenado nos muçulmanos que assassinaram os cartunistas do Charlie Hebdo em Paris. Este artigo saiu no Other News de 14/01/201: Lboff

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Es triste ver como un continente que fue cuna de una civilización, está marchando ciegamente hacia una trampa: la de una guerra santa contra el Islam. Para eso, bastaron tres terroristas musulmanes y un ataque asesino al semanario parisino Charlie Hebdo.

Es necesario salir de la comprensible oleada del “todos somos Charlie Hebdo” para examinar los hechos y entender que estamos  en manos de unos pocos extremistas, colocándonos a su mismo nivel.

La radicalización del conflicto entre Occidente y el Islam va a tener consecuencias terribles.

El Islam es la segunda religión del mundo, abarca 1.600 millones de personas. Los musulmanes son mayoría en 49 países del mundo y constituyen 23 por ciento de la humanidad.

En este cuadro, los árabes son sólo 317 millones de los 1.600 millones. Casi dos tercios de los musulmanes (62 por ciento) viven en la región Asia-Pacífico.

Investigaciones del Centro de Investigación Pew sobre el mundo musulmán, indican que los musulmanes del sur de Asia son más radicales en cuanto a la observancia y puntos de vista religiosos.

En el sur de Asia, 81 por ciento está de acuerdo con el castigo corporal severo para los criminales, frente a 57 por ciento en Oriente Medio y Norte de África. A favor de la ejecución de los que renuncian al Islam está 76 por ciento en Asia del Sur, frente a 56 por ciento en Oriente Medio.

Por lo tanto, es claro que la historia de Oriente Medio explica la especificidad de los árabes en el conflicto con Occidente.

He aquí las cuatro principales razones.

Primero, todos los países árabes son artificiales. En mayo de 1916, François Georges-Picot, por Francia, y Mark Sykes, por Gran Bretaña, acordaron como repartirse el Imperio Otomano al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), mediante un tratado secreto que contó con el apoyo del Imperio Ruso y el reino de Italia.

Así, los países árabes actuales nacieron como resultado de un reparto entre Francia y Gran Bretaña sin considerar las realidades étnicas, religiosas o históricas. Algunos de esos países, como Egipto, tenían una identidad histórica, mientras no la tenían los otros, como Arabia Saudita, Jordania, Iraq, o incluso los Emiratos Árabes Unidos.

Vale la pena recordar que el problema de los 30 millones de kurdos divididos entre cuatro países, también fue creado por las potencias europeas.

 Segundo: las potencias coloniales instalaron reyes y jeques en los países que crearon. Para dirigir estos estados artificiales, se exigió mano dura. Por lo tanto, desde el principio, hubo una falta total de participación ciudadana en un sistema político que estaba fuera de sintonía con el proceso democrático que estaba en curso en Europa.

Con la bendición europea, estos países quedaron congelaron en la época feudal.

 Tercero, las potencias europeas nunca hicieron inversiones en el desarrollo industrial o en un verdadero desarrollo. La explotación del petróleo estaba en manos de empresas extranjeras y solo después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y el consiguiente proceso de descolonización, el petróleo quedó en manos locales.

Cuando las potencias coloniales se retiraron, los países árabes no tenían un sistema político, infraestructuras y gestión local modernas. Cuando Italia abandonó Libia (sin saber que tenía petróleo), únicamente tres libios tenían grado universitario.

Cuarto, en los estados que no proporcionaron educación y salud a sus ciudadanos, la piedad musulmana asumió la tarea de dar aquello que el Estado negaba. Fueron creadas grandes redes de escuelas religiosas y hospitales.

Cuando las elecciones fueron finalmente autorizadas, estas se convirtieron en la base de la legitimidad y el voto para los partidos musulmanes.

Por tomar el ejemplo de dos países importantes, Argelia y Egipto, donde los partidos islamistas ganaron, los golpes militares con la connivencia de Occidente pasaron a ser el único recurso para detenerlos.

Esta síntesis de tantas décadas en pocas líneas, es por supuesto superficial y omite muchas otras cuestiones. Pero este proceso histórico abreviado es útil para la comprensión de cómo la ira y la frustración cunde ahora por todo Oriente Medio y la forma que asume la atracción hacia el movimiento extremista Estado Islámico (EI) en los sectores pobres.

No debemos olvidar que este trasfondo histórico, aunque remoto para los jóvenes, se mantiene vivo debido a la dominación israelí del pueblo palestino. El apoyo ciego a Israel de Occidente, especialmente de Estados Unidos, es visto por los árabes como una humillación permanente y la expansión de los asentamientos continúa eliminando la posibilidad de un Estado palestino viable.

El bombardeo de Gaza en julio y agosto, que produjo una débil protesta de Occidente y ninguna acción real, es la prueba clara para el mundo árabe que la intención es mantenerlos sometidos, aliándose solo con corruptos y legitimando gobernantes indeseables.

La intervención occidental continúa en Líbano, Iraq y Siria y aviones teledirigidos que bombardean por doquier, son percibidos por los 1.600 millones de musulmanes como un Occidente históricamente comprometido en mantener doblegado al Islam, como observa en su conclusión el informe de Pew.

Hay que recordar que el Islam tiene varias prácticas internas, entre las cuales la división entre suníes y chiíes es solo la mayor.  Mientras que entre los árabes al menos 40 por ciento de los suníes  no reconoce a un chií como otro musulmán, fuera de la zona árabe esto tiende a desaparecer.

En Indonesia solo 26 por ciento se identifica como sunita, mientras 56 por ciento se califica de “tan solo musulmán”. En el mundo árabe solo Iraq y Líbano, donde las dos comunidades vivían lado a lado, la gran mayoría de los suníes reconocían a los chiíes  como otro musulmán.

El hecho de que los chiíes, que representan solo 13 por ciento de los musulmanes, sean  la inmensa mayoría en Irán, mientras en  Arabia Saudita lidera la corriente suní, explica el conflicto interno en curso en la región, convulsionada por los dos liderazgos.

Al Qaeda en Mesopotamia, entonces encabezada por el jordano Abu Musab al-Zarqawi (1966–2006), impuso con éxito una política de polarización en Iraq, atacando a los chiíes, que causó una limpieza étnica de un millón de sunitas de Bagdad.

Ahora el EI, el califato radical que al igual que Occidente está desafiando a todo el mundo árabe, ha atraído a muchos suníes de Iraq, que habían sufrido represalias por parte de los chiíes.

El hecho es que cientos de árabes mueren cotidianamente debido al conflicto interno.

Los terroristas que han atacado a Occidente, en Ottawa, en Londres o en París, tienen el mismo perfil: un joven nacido en el país, que no proviene de países árabes, que no era religioso durante su adolescencia, que de alguna manera es un solitario a la deriva, y que no encuentra un trabajo.

En casi todos los casos ese joven tenía alguna cuenta con la justicia. Solo en los últimos años se convirtió en un practicante que aceptó los llamamientos del EI para matar infieles. En su opinión, con esto encontraría una justificación a su vida y se convertiría en un mártir en otro mundo.

La reacción a todo esto ha sido una nueva campaña en Occidente contra el Islam. El último número de la revista The New Yorker publicó un duro artículo, que define al Islam no como una religión sino como una ideología.

En Italia, la Liga Norte, el partido derechista antinmigrantes, condenó públicamente al papa Francisco por invitar al Islam a un diálogo, y el comentarista conservador Giuliano Ferrara dijo por televisión que “nos encontramos en una guerra santa”.

La reacción global europea y estadounidense ha sido denunciar los asesinatos de París como el resultado de una “ideología mortal”, como la definió el presidente francés, François Hollande.

Estudios realizados en toda Europa indican que la inmensa mayoría de los inmigrantes se han integrado con éxito en la economía.

Informes de la Organización de las Naciones Unidas también demuestran que Europa, con su declive demográfico, necesita una inmigración de al menos 20 millones de personas para 2050, si quiere que sobreviva su modelo de bienestar social y ser competitiva en el mundo.

Sin embargo, ¿qué estamos logrando? Los partidos de derecha xenófoba, han condicionado en Europa a los gobiernos de Dinamarca, Gran Bretaña, Holanda y Suecia, y parecen a punto de ganar las próximas elecciones en Francia.

Aunque por supuesto que lo que pasó en París fue un crimen atroz y la libre expresión de opiniones es esencial para la democracia, hay que añadir que muy pocos alguna vez han leído Charlie Hebdo y conocen su nivel de provocación.

Sobre todo porque, como Tariq Ramadan señaló en The Guardian el 10 de enero, en 2008 el Hebdo despidió a un dibujante que hizo una broma sobre un vínculo judío del hijo del presidente Sarkozy.

Charlie Hebdo es una voz en defensa de la superioridad y la supremacía cultural de Francia en el mundo. Contaba con un pequeño número de lectores, que obtuvo vendiendo provocaciones. Exactamente lo contrario de la visión de un mundo basado en el respeto y la cooperación entre las diferentes culturas y religiones.

Pero ahora todos somos Charlie, como todo el mundo está diciendo. Sin embargo, radicalizar el choque entre las dos religiones más grandes del mundo no es un asunto menor.

Debemos luchar contra el terrorismo, sea este musulmán o no. Hay que recordar que Anders Behring Breivik, un noruego que quería mantener su país a salvo de la penetración musulmana, asesinó 91 de sus conciudadanos en 2011.

No obstante, estamos cayendo en una trampa mortal, al hacer exactamente lo que quiere el islamismo radical. Declarar una guerra santa contra el Islam, equivaldría a empujar a la inmensa mayoría de los musulmanes hacia la radicalización.

El hecho de que los partidos europeos de extrema derecha cosechen los beneficios de esta radicalización, es muy bienvenido por los musulmanes radicales. Ellos sueñan con una lucha mundial para imponer el Islam como la única religión. Y no cualquier Islam, sino la interpretación fundamentalista del sunismo.

En lugar de adoptar una estrategia de aislamiento, nos estamos comprometiendo con una política de enfrentamiento. Las pérdidas de vidas el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York han sido minúsculas en comparación con lo que está pasando en el mundo árabe, donde en un solo país, Siria, 50.000 personas perdieron la vida en 2014.

¿Cómo podemos caer ciegamente en una trampa, sin darnos cuenta de que estamos participando en un terrible conflicto a escala mundial?

 

 

 

 

Apoyar al Papa Francisco contra sus detractores

En varias partes del mundo, pero principalmente en Italia entre cardenales y personas de la Curia, y también entre grupos laicos conservadores, se está articulando una dura resistencia y demolición de la figura del Papa Francisco. Escondiéndose detrás de un escritor laico famoso, convertido, Vittorio Messori, muestran su malestar.

Así que he leído con tristeza un artículo de Vittorio Messori en el Corriere della Sera de Milán con el título: “Las opciones de Francisco: dudas sobre el rumbo del Papa Francisco” (24/12-2014). Esperó a la víspera de Navidad para tocar más profundamente al Papa. Lo que le critica es especialmente su “imprevisibilidad que sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. El admira la perspectiva linear “del amado Joseph Ratzinger” y bajo palabras piadosas instila insidiosamente mucho veneno. Y lo hace, como confiesa, en nombre de muchos que no tienen el valor de exponerse.

Quiero proponer un contrapunto a las dudas de Messori. Este no percibe los nuevos signos de los tiempos traídos por Francisco de Roma. Además demuestra tres insuficiencias: dos de naturaleza teológica y una de interpretación de la relevancia de la Iglesia en el Tercer Mundo.

Messori se ha escandalizado de la “imprevisibilidad” de este pastor porque “sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. Es necesario preguntarse por la calidad de la fe de este “católico medio”, que tiene dificultad en aceptar a un pastor que tiene olor a oveja y anuncia “la alegría del Evangelio”. Son, en general, católicos culturales habituados a la figura faraónica de un Papa con todos los símbolos de poder de los emperadores romanos paganos.

Ahora aparece un Papa “franciscano” que da centralidad a los pobres, que no “viste Prada”, que crítica valientemente el sistema que produce miseria en gran parte del mundo, que abre la Iglesia a todos los seres humanos, sin juzgarlos y acogiéndolos en el espíritu que él llamó “revolución de la ternura”, hablando a los obispos latinoamericanos.

Hay un gran vacío en el pensamiento de Messori. Estas son las dos insuficiencias teológicas: la casi ausencia del Espíritu Santo y el cristomonismo, es decir, que sólo Cristo cuenta en la Iglesia. No hay propiamente un lugar para el Espíritu Santo. Todo en la Iglesia se resuelve únicamente con Cristo, cosa que no corresponde a lo que enseñó Jesús. ¿Por qué digo esto? Porque lo que Messori lamenta en la acción pastoral del Papa es la “imprevisibilidad”. Pues bien, esta es la característica del Espíritu, como lo afirma San Juan: “El Espíritu sopla donde quiere, escuchas su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va” (3,8). Su naturaleza es la irrupción imprevista.

Messori es rehén de una visión lineal, propia de su “amado Joseph Ratzinger” y de otros papas anteriores. Por desgracia, fue esta visión lineal la que ha hecho de la Iglesia una fortaleza, incapaz de comprender la complejidad del mundo moderno, aislada en medio de las otras Iglesias y los otros caminos espirituales, sin dialogar y aprender de los demás, iluminados también por el Espíritu. Significa blasfemar contra el Espíritu Santo pensar que los otros solo piensan errores. Por eso, es sumamente importante una Iglesia abierta como la quiere el Papa Francisco para percibir las irrupciones del Espíritu en la historia. No sin razón algunos teólogos le llaman “la fantasía de Dios”, a causa de su creatividad y novedad para la historia y para la Iglesia.

Sin el Espíritu Santo, la Iglesia se convertiría en una institución pesada y sin creatividad. En el fondo, tendría poco que decir al mundo, a no ser doctrinas sobre doctrinas, sin llevar a un encuentro vivo con Cristo y sin suscitar esperanza y alegría de vivir.

Es un don del Espíritu Santo que este Papa haya venido de fuera de la vieja y cansada cristiandad europea. No aparece como un teólogo sutil, sino como un pastor que realiza el mandato que Jesús pidió a Pedro: “Confirma a los hermanos y hermanas en la fe” (Lc 22,31). Francisco trae consigo la experiencia de las Iglesias del Tercer Mundo, particularmente de América Latina.

Hay otra insuficiencia en el pensamiento de Messori: no valorar el hecho de que hoy por hoy el cristianismo es una religión del Tercer Mundo, como ha repetido tantas veces el teólogo alemán J. B. Metz. En Europa los católicos no llegan al 25% mientras que en el Tercer Mundo son casi el 73% y en América Latina cerca del 49%.

¿Por qué no aceptar la novedad que se deriva de estas Iglesias, que ya no son Iglesias-espejo de las viejas Iglesias europeas, sino Iglesias–fuente con sus mártires, confesores y teólogos?

Podemos imaginar que en un futuro, no muy distante, la sede del primado no será ya Roma con la Curia, con todas sus contradicciones recientemente denunciadas por el Papa Francisco con palabras valientes solamente oídas por boca de Lutero y en mi libro Iglesia, carisma y poder (1984), que leído en la óptica de hoy es más bien inocente que crítico. Tendría sentido que la sede principal estuviera allí donde se encuentra la mayoría de los católicos, que está en América Latina, Asia y África. Sería seguramente una señal inequívoca de la verdadera catolicidad de la Iglesia dentro de la nueva fase globalizada de la humanidad.

Esperaba sinceramente una mayor inteligencia de fe y más apertura de Vittorio Messori, con sus méritos de católico, fiel a un tipo de Iglesia y renombrado escritor. Este Papa Francisco ha traído esperanza y aire fresco a muchos católicos y a otros cristianos que están orgullosos de él.

No perdamos este don del Espíritu por análisis más negativos que positivos, que no refuerzan la “alegría del Evangelio” para todos.

BUENOS PROPÓSITOS PARA EL AÑO NUEVO

Todo comienzo de año es ocasión para hacer buenos propósitos. Son desafíos que nos ponemos a nosotros mismos para que la vida no sea siempre repetitiva sino creativa y, tal vez, sorprendente. Dejo aquitano algunos propósitos para alimentar la fantasía creadora de cada uno.

1. Desarrolla la inteligencia cordial, emocional y sensible. Sobrevaloramos la inteligencia intelectual, siempre necesaria, pero insuficiente. Dejada a sí misma produjo la solución final de los judíos (Shoah) y la Casa de la Muerte en Petrópolis bajo el régimen militar. La inteligencia cordial enriquece a la intelectual con el afecto, el amor y el cuidado sin los cuales perdemos nuestra humanidad y no salvaremos la vida en el planeta Tierra.

2. Dios siempre viene mezclado en todas las cosas. Donde haya algún gesto de amor, de solidaridad y de reconciliación allí está infaliblemente Él. Sin esos valores Dios es solamente un nombre.

3. Por la mañana al despertar o antes de recogerte haz un pequeño homenaje a Dios, o a aquella Energía amorosa y poderosa que nos sostiene. No necesitas decir nada. Reserva esos pocos minutos para Él y solo para Él. Si lo necesitas, llora por las demasiadas desgracias que ocurren o alégrate por lo bueno que ha pasado para ti y para el mundo.

4. Cada persona es un proyecto infinito. La vida es demasiadamente corta para sacirnos plenamente. Pasa por las cosas, disfrútalas sin dañarlas, pero no te detengas en ellas. Vete hacia delante y siempre adelante, pues somos caminantes de la vida y solamente un Infinito sacia nuestra sed y hambre infinitas.

5. Desea ser águila que vuela alto y libre, es decir, ten ideales y grandes sueños. Pero no olvides que debes ser también gallina, concreta y prudente, especialmente cuando se trata de administrar los bienes materiales o de manejar dinero. Aprende cuando debes ser águila y cuando gallina, y a combinar sabiamente ambas.

6. Haz una terapia en tu lenguaje. Se dicen tantas palabrotas en el hablar cotidiano y en las redes sociales. En el principio existía la Palabra. Ella tiene fuerza creadora y destructora. Depende de ti. Ella es “el puente por donde va y viene el amor” como cantan los cristianos de las comunidades de base.

7. Hoy puedes informarte sobre todo. Prácticamente todo se encuentra en internet y en Google. Pero cuida formarte para tener una humanidad más plena. Una sabia filósofa judía dijo: podemos informarnos durante toda la vida sin educarnos nunca.

8. Cuando vuelves a casa, toma tu baño, descansa un poco, no enciendas inmediatamente la televisión, consultes facebook o leas los emails. Retírate a un rincón, queda en silencio. Agradece a Dios por la vida, pues en los días actuales, con los peligros que corremos en cada esquina, todos somos supervivientes.

9. Resiste a la propaganda. Ella no piensa en ti, sino en tu bolsillo, para hacerte un consumidor y no un ciudadano o ciudadana consciente. Asume como proyecto de vida la sobriedad compartida. Podemos ser más con menos, por amor a aquellos que tienen poco o nada. Decide tú mismo qué comprar y cuando comprar con plena libertad y conciencia.

10. Incorpora la ética del cuidado esencial: cuida tu salud, tu familia, tu casa, tus amigos, cuida el ambiente entero con el mismo sentimiento de San Francisco de Asís que respetaba y amaba a todos los seres como hermanos y hermanas, especialmente a la hermana agua y la hermana y madre Tierra.

Percibirás pronto que todos los seres, también las montañas, tienen un corazón que late como el tuyo. En el fondo tú, tu casa y tu familia, las personas, los paisajes, las montañas, el cielo estrellado, la luna, el sol y Dios constituyen un único, grande y generoso Corazón pulsante.
Leonardo Boff escribió La Gran Transformación: en la economía, la política y la ecología, Madrid, Nueva Utopía 2014.

Traducción de MJ Gavito Milano