La corrupción naturalizada, finalmente  es desenmascarada: el banco Master


         Leonardo Boff

            La liquidación oficial del Banco Master, cuyo principal propietario era Daniel Vorcaro, desenmascaró una cadena de corrupciones que involucra prácticamente a las principales instituciones nacionales, según algunos, incluso a la suprema corte judicial.

            Como el tema es de máxima actualidad, retomo un pequeño estudio realizado hace tiempo, con las actualizaciones necesarias.

            Consideremos el concepto de corrupción y su origen histórico-social. La palabra corrupción tiene su origen en la teología. Antes de hablarse de pecado original, expresión que no aparece en la Biblia, se decía que el ser humano concreto vive en una situación de corrupción. Pero fue San Agustín (354-430), obispo de Hipona, hoy Argelia, quien en el año 416, en un intercambio de cartas con San Jerónimo, creó la expresión pecado original, transmitido por el acto sexual, pecado que corrompe al ser humano desde su nacimiento. Allí utiliza la expresión corrupción general. Explica la etimología: corrupción es tener un corazón (cor) roto (ruptus) y pervertido. El filósofo Immanuel Kant no decía otra cosa: “somos una madera torcida de la cual no se pueden sacar tablas rectas”.

            En otras palabras: existe en nosotros una fuerza negativa que nos impulsa al desvío que es la corrupción. Ella no es fatal. Puede ser controlada y superada, según San Agustín, por las virtudes y por la gracia divina; de lo contrario sigue su tendencia.

            ¿Cómo se explica la corrupción en Brasi y en general en el mundo? Identifico, junto con otros analistas, tres razones básicas entre otras: la histórica, la política y la cultural.

            La razón histórica: somos herederos de una perversa herencia colonial y esclavista que marcó nuestros hábitos. La colonización y la esclavitud son instituciones objetivamente violentas y deshumanas. Entonces las personas subordinadas, para sobrevivir, eran llevadas a corromper, es decir: sobornar, conseguir favores mediante intercambios, peculado o nepotismo.

            Por ejemplo, existe corrupción sistemática en la evasión de impuestos y en las contribuciones al INSS. El Sindicato Nacional de los Procuradores de la Hacienda Nacional, en su “Sonegômetro”, denunció que en los últimos años la evasión anual rondaría los 158 mil millones. Eso es mucho más que el “Petrolão” en apenas cinco meses (cf. Tomás Rigoletto Pernías en Brasil Debate del 25/04/2017). Muchos corrompen a los procuradores o estos se dejan corromper.

            La razón política: en palabras del sociólogo Jessé Souza: “La corrupción política es la legitimación de la élite brasileña para manipular a la sociedad y convertir al Estado en su banco particular. La captura del Estado por los propietarios, obviamente, es la verdadera corrupción”.

            Además, importa reconocer que el capitalismo, ahora bajo el nombre de neoliberalismo, pero siempre como modo de producción depredador de la naturaleza y opresor de los trabajadores y, peor aún, como cultura del capital, aquí y en el mundo es un sistema, en su lógica interna, corrupto, aunque socialmente aceptado. Simplemente impone la dominación del capital sobre el trabajo y de la tecnología sobre la naturaleza, devastándola sin tomar en cuenta las externalidades dejadas bajo la responsabilidad del Estado. El capitalismo instalado en Brasil es periférico y salvaje, aunque no en todos los casos, y nunca pasó por un proceso de humanización.

            Por eso el capitalismo es por naturaleza antidemocrático, pues la democracia supone una igualdad básica de los ciudadanos y derechos garantizados, aquí permanentemente violados.

            Queriendo ser representativa de los electores, en verdad representa los intereses de las élites atrasadas, dominantes, y de aquellos que financiaron sus campañas electorales, y no los intereses generales de la nación. Es el caso de la actual Cámara de Diputados, la peor de nuestra historia.

            Razón cultural: la cultura dicta reglas socialmente reconocidas. Roberto Pompeu de Toledo escribió en 1994 en la revista Veja: “Hoy sabemos que la corrupción forma parte de nuestro sistema de poder tanto como el arroz y los frijoles de nuestras comidas”.

            Los corruptos son vistos como astutos y no como criminales, que de hecho lo son. Como regla general podemos decir: cuanto más desigual e injusta es una sociedad, más se crea un caldo cultural que permite y tolera la corrupción y la impunidad.

            Especialmente en quienes poseen poder se manifiesta la tendencia a la corrupción. Quien vio claramente esta conexión entre poder y corrupción fue Lord John Emerich Edward Dalberg-Acton (1848-1902). Católico y de familia aristocrática anglo-italo-alemana, fue profesor de historia en Cambridge. El 5 de abril de 1887 escribió una carta a su colega Mandell Creighton en la que decía: “El poder tiende a corromper y el poder absoluto tiende a corromper absolutamente”.

            No sé si por pesimismo o por realismo afirmaba también: “Mi dogma es la maldad general de los hombres con autoridad; son los que más corrompen”. En Brasil eso parece verificarse.

            El desarrollo del proceso contra Vorcaro y el ex Banco Master seguramente revelará una estremecedora cadena de corrupción, involucrando políticos de todos los matices y a la familia Bolsonaro en su intento de producir una película exaltatoria sobre el condenado golpista expresidente.

            ¿Cómo superar la corrupción? En principio, confiar siempre desconfiando del ser humano, porque nunca es inmune a abusar del poder del dinero. Nada de dar cheques en blanco. Después, evitar la concentración de poder. La división de poderes fue pensada para evitar la corrupción posible. A continuación, el control de la sociedad utilizando especialmente los multimedios. Exigir siempre transparencia en todos los procedimientos. Finalmente, castigar a los corruptos con penas severas por haber cometido un crimen grave que lesiona el bien común.

Leonardo Boff escribe para la revista ICL LIBERTA y también escribió Transparencia en las personas e instituciones, Vozes, 2025.

A corrupção naturalizada, em fim desmascarada: o banco Master

Leonardo Boff

       A liquidação oficial do Banco Master, cujo dono principal era Daniel Vorcaro,desmascarou uma cadeia de corrupções envolvendo praticamente as principais instituições nacionais,segundo alguns, até  a suprema corte judicial.

       Como o tema é atualíssimo, retomo um pequeno estudo, feito há tempos,com as atualizações necessárias.

       Consideremos o conceito de corrupção e sua origem histórico-social. A palavra corrupção tem sua origem na teologia. Antes de se falar em pecado original,  expressão que não consta na Bíblia,  se dizia que o ser humano concreto vive numa situação de corrupção. Mas foi Santo Agostinho (354-430), bispo de Hipona, hoje Argélia, no ano 416 numa troca de cartas com São Jerônimo que criou a palavra pecado original,transmitido pelo ato sexual,pecado que corrompe o  ser humano desde o seu nascimento. Ai usa a palavra corrupção geral. Ele explica a etimologia: corrupção é ter um coração (cor)  rompido (ruptus) e pervertido. O filósofo Immanuel Kant não dizia outra coisa:“somos um lenho torto do qual não se podem tirar tábuas retas”.

       Em outras palavras: há uma força do negativo em nós que nos incita ao desvio que é a corrupção. Ela não é fatal. Pode ser controlada e superada, segundo Santo Agostinho, pelas virtudes e pela graça divina, senão segue sua tendência.

        Como se explica a corrupção no Brasil? Identifico, com outros analistas, três razões básicas entre outras: a histórica, a política e a cultural.

         A razão histórica: somos herdeiros de uma perversa herança colonial e escravocrata que marcou nossos hábitos. A colonização e a escravidão são instituições objetivamente violentas e desumanas. Então as pessoas subalternas para sobreviverem, eram levadas a corromper, quer dizer: subornar, conseguir favores mediante trocas, peculato ou nepotismo.

Por exemplo, vigora corrupção sistemática na sonegação de impostos e nas contribuições ao INSS. O Sindicato Nacional dos Procuradores da Fazenda Nacional, em seu “Sonegômetro” denunciou, que nos últimos anos, a sonegação anual seria por volta de 158 bilhões. Isso é muito mais do que o “Petrolão” em apenas 5 meses (cf. Tomás Rigoletto Pernías em Brasil Debate de 25/04/2017). Muitos procuram corromper procuradores ou estes se deixam corromper.

       A  razão política: nas palavras do sociólogo Jessé Souza: “A “corrupção política, é a legitimação da elite brasileira para manipular a sociedade e tornar o Estado seu banco particular. A captura do Estado pelos proprietários, obviamente, é a verdadeira corrupção”.

Ademais, importa reconhecer que o capitalismo,agora sob o nome de neoliberalismo, mas sempre como modo de produção depredador da natureza e opressor dos trabalhadores e, pior, como cultura do capital, aqui e no mundo é, um sistema,em sua lógica interna, corrupto, embora aceito socialmente. Ele simplesmente impõe a dominação do capital sobre o trabalho e da tecnologia sobre a natureza devastando-a sem tomar em conta as externalidades deixadas à responsabilidade do Estado.O capitalismo instalado no Brasil é periférico e selvagem,mas não em todos,  e nunca passou por um processo de humanização.

       Por isso, o capitalismo é por natureza antidemocrático, pois  a democracia supõe uma igualdade básica dos cidadãos e direitos garantidos, aqui permanentemente violados. Querendo ser representativa dos eleitores, na verdade, representa os interesses das elites do atraso, dominantes, e daqueles que financiaram suas campanhas eleitorais e não os interesses gerais da nação.É o caso da atual Câmara dos Deputados, a pior de nossa história.

         Razão Cultural: A cultura dita regras socialmente reconhecidas. Roberto Pompeu de Toledo escreveu em 1994 na Revista Veja: “Hoje sabemos que a corrupção faz parte de nosso sistema de poder tanto quanto o arroz e o feijão de nossas refeições”.

       Os corruptos são vistos como espertos e não como criminosos que de fato são. Via de regra podemos dizer:  quanto mais desigual e injusta é uma sociedade, mais se cria um caldo cultural que permite e tolera a corrupção e a impunidade.

       Especialmente nos portadores de poder se manifesta a tendência à corrupção. Quem viu claro esta conexão entre poder e corrupção foi o Lord John Emerich Edward Dalberg-Acton (1848-1902). Católico e de família aristocrática anglo-italo-alemã, foi professor de história em Cambridge. Na data de 5 de abril de  1887 escreveu uma carta a seu colega Mandell Creighton em que dizia:O poder tem a tendência a se corromper e o absoluto poder a se corromper absolutamente”.

Não sei se por pessimismo ou por realismo afirmava também: ”Meu dogma é a geral maldade dos homens com autoridade; são os que mais corrompem”. No Brasil isso parece se verificar.

       O encaminhamento do processo contra Vorcaro e o ex-banco Master vai,seguramente, revelar uma estarrecedora corrente de corrupção,  envolvendo políticos de todos os matizes e a família Bolsonaro no seu intento de forjar um filme exaltatório sobre o condenado golpista ex-Presidente.

Como superar a corrupção? De princípio, sempre confiar-desconfiando do ser humano porque nunca é imune de abusar do poder do dinheiro. Nada de dar cheques em branco. Depois, evitar a concentração de poder. A divisão dos poderes foi pensada para evitar a corrupção possível. Em seguida, o controle da sociedade usando especialmente a multimídia. Exigir sempre transparência em todos os procedimentos. Por fim punir os corruptos com penas pesadas por terem cometido um crime grave que lesa o bem comum.

Leonardo Boff escreve para a revista do ICL LIBERTA (https://www.revistaliberta.com.br; escreveu também Transparência nas pessoas e instituições Vozes 2025 (https://www.leonardoboff.org).

Raíces del feminicidio: el desmontaje del matriarcado por el patriarcado

                      Leonardo Boff

         Hubo una época en la que no se aceptaba la existencia histórica del matriarcado debido a la insuficiencia de datos. Las investigaciones arqueológicas, los estudios de Bachofen,Engels de Neuman de la psicología profunda y otros campos confirmaron el hecho de que realmente existió, hace unos 20 años, una fase matriarcal de la humanidad.

         Primeramente, fue identificada en la cuenca del Mediterráneo y luego en casi todas las partes del mundo. Se descubrieron figuras femeninas de la divinidad, las grandes madres de mil pechos, simbolizando la fecundidad de la mujer.

         Estas sociedades eran profundamente ecológicas, integradas en la naturaleza, pacíficas, espirituales e inclusivas de todos y todas.

         Pero los tiempos cambiaron y con ellos las relaciones entre hombres y mujeres. Probablemente el desarrollo de instrumentos y de tecnologías más efectivas para dominar la naturaleza y conseguir alimentos, exigiendo mayor fuerza física, permitió a los hombres ganar lentamente más protagonismo. Ellos se valieron de estas ventajas y elaboraron estrategias para desplazar al matriarcado. Introdujeron el dominio del hombre sobre la mujer y ocuparon todos los espacios públicos.

         Se produjo una verdadera lucha de los sexos, una lucha de género que aún no ha terminado, pues continúa hasta nuestros días. Pongamos un ejemplo.

         Es emblemática la forma en que fue reelaborado el pecado de Adán y Eva. En él se revela todo el esfuerzo de desmontaje del matriarcado por parte del patriarcado. Esta visión fue profundizada a partir de 1986, cuando se creó la Internationale Akademie HAGIA, dedicada a la investigación crítica y a las experiencias del matriarcado. Su fundadora, Heide Göttner-Abendroth, resumió las investigaciones en dos volúmenes: Das Matriarchat I y II (Stuttgart, 1988 y 1991).

         Para nuestra reflexión son fundamentales los estudios multidisciplinarios de dos destacadas teólogas feministas, Riane Eisler (Sex Myth  and Poilitics of the Body: New Paths to Power and Love, Harper San Francisco 1955)  y Françoise Gange(Les dieux menteurs, Paris, Editions Indigo-Côtes Femmes, 1997). Ellas, de manera refinada, utilizando la lingüística, el estructuralismo y otras ciencias afines, mostraron que bajo el actual relato patriarcal subyace un relato matriarcal anterior. Este fue borrado y reescrito para justificar el poder patriarcal sobre la mujer. Seguiremos su argumentación.

         Los ritos y símbolos sagrados del matriarcado son diabolizados y retroproyectados a los orígenes bajo la forma de un relato primordial fundado en el designio del Creador.

         El actual relato del pecado de los orígenes pone en cuestión cuatro símbolos fundamentales de la religión de las grandes diosas-madres.

         El primer símbolo atacado fue la propia mujer (Libro del Génesis 3,16), que en la cultura matriarcal estaba dotada de un sexo sagrado, generador de vida. Como tal, simbolizaba a la Gran Madre, la Divinidad Suprema.

         En segundo lugar, se deconstruyó el símbolo de la serpiente, considerada el principal atributo de la Diosa-Madre. Ella representaba la sabiduría divina que se renovaba constantemente, como la piel de la serpiente.

         En tercer lugar, se desfiguró el árbol de la vida, siempre considerado uno de los principales símbolos vitales. Uniéndo el cielo con la Tierra, el árbol renueva continuamente la vida, como fruto supremo de la divinidad y del universo. Génesis 3,6 reconoce explícitamente que “el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar sabiduría”. Pero sobre él cae la prohibición: ni siquiera puede tocarse, pues puede producir la muerte.

         En quarto lugar, se destruyó la relación hombre-mujer, que originariamente constituía el corazón de la experiencia de lo sagrado. La sexualidad era sagrada porque posibilitaba el acceso al éxtasis y al saber místico.

         El actual relato del pecado de los orígenes invirtió totalmente el sentido profundo y verdadero de esos símbolos. Los desacralizó, los diabolizó y los transformó de bendición en maldición.

         La mujer será eternamente maldita, convertida en un ser inferior: “el hombre te dominará” (Gn 3,16). El poder de la mujer de dar vida fue transformado en una maldición: “multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos” (Gn 3,16).

 Como se desprende, la inversión fue total y tuvo consecuencias altamente negativas para el imaginario posterior, controlado por los hombres.

         La serpiente es maldita (Gn 3,14) y convertida en símbolo del demonio tentador. El símbolo principal de la mujer fue transformado en su enemigo mortal: “pondré enemistad entre ti y la mujer” (Gn 3,15).

         El árbol de la vida y de la sabiduría, en la lectura patriarcal actual, aparece bajo el signo de la prohibición (Gn 3,3). Antes, en la cultura matriarcal, comer del árbol de la vida era impregnarse de sabiduría. Ahora, comer de él significa un peligro mortal anunciado por Dios mismo: “no comáis del fruto del árbol que está en medio del jardín, ni siquiera lo toquéis, porque moriréis” (Gn 3,3).

         El amor sagrado entre el hombre y la mujer aparece distorsionado: “con dolor darás a luz a tus hijos; tu deseo te arrastrará hacia tu marido y él te dominará” (Gn 3,16).

         A partir de entonces se volvió imposible una lectura positiva de la sexualidad, del cuerpo y de la feminidad. Aquí está la justificación histórico-social del crimen del feminicidio en Brasil y en el mundo. Según la ONU, 140 mujeres son víctimas de feminicidio por día en el mundo. En América Latina y el Caribe, 11; en Brasil, 4 diarias.

         Aquí se muestra lo que ocurrió con la deconstrucción total del relato anterior, femenino y sagrado. El relato original de los orígenes fue reescrito de tal manera que contaminó todas las significaciones posteriores. Todos somos, en mayor o menor medida, rehenes del relato adámico, antifeminista y culpabilizador.

         El trabajo de las teólogas Riane Eisler y Françoise Gange pretende ser intencionalmente liberador: mostrar el carácter construido del actual relato dominante, centrado en la dominación, el pecado y la muerte; y proponer una alternativa más originaria y positiva, en la que aparece una nueva relación con la vida, con el poder, con lo sagrado y con la sexualidad. E impedir el feminicidio.

         Esta interpretación no pretende restaurar una situación pasada, sino encontrar un mayor punto de equilibrio entre los valores masculinos y femeninos para los tiempos actuales.

         Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en las relaciones masculino/femenino. Este debe consolidarse con un pensamiento profundo e integrador que posibilite una felicidad personal y colectiva mayor que aquella débilmente alcanzada bajo el régimen patriarcal. Eso es lo que las feministas, políticas, antropólogas, filósofas y teólogas de Brasil y del mundo están haciendo con notable creatividad.

Leonardo Boff escribe para la revista LIBERTA del Instituto Conhecimento Liberta. También escribió junto a Rose Marie Muraro Femenino y Masculino: una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias (Editora Vozes, 2012).

Raízes do feminicídio: o desmonte do matriarcado pelo o patriarcado

Leonardo Boff

Houve uma época em que não se aceitava a existência histórica do matriarcado por insuficiência de dados. As pesquisas arqueológicas, os estudos da psicologia do profundo e outros confirmaram o fato de que realmente existiu,há 20 anos, uma fase matriarcal da humanidade.

Primeiramente, foi identificada na bacia do Mediterrâneo e depois em quase todas as partes do mundo. Descobriram-se figuras femininas da divindade, as grandes mães de mil seios, simbolizando a fecundidade da mulher.

Essas sociedades eram profundamente ecológicas, integradas na natureza, pacíficas e inclusivas de todos.

Mas os tempos mudaram e com eles as relações entre homens e mulheres. Provavelmente o desenvolvimento de instrumentos e de tecnologias mais efetivas no domínio da natureza e na consecução dos alimentos, exigindo mais força física, permitiram aos homens, ganharem, lentamente, mais proeminência. Eles se valeram destas vantagens e elaboraram  estratégias para desbancarem o matriarcado.Introduziram o domínio do homem sobre a mulher e a ocupação deles de todos os espaços públicos.

Deu-se uma verdadeira luta dos sexos, luta de gênero que não terminou ainda, pois  continua até os dias de hoje. Exemplifiquemos.

É emblemática a  forma como foi retrabalhado  o pecado de Adão e Eva. Nele se revela todo esforço  de desmonte do matriarcado por parte do patriarcado.Essa visão foi aprofundada a partir de 1986 quando se criou a Internationale Akademie HAGIA, dedicada à  pesquisa crítica e às experiências do matriarcado. A fundadora Heide Göttner-Abendroht resumiu as pesquisas em dois volumes Das Matriarcat I e II (Stuttgart 1988 e 1991).

Para a nossa reflexão é fundamental os estudos multidisiplinares de duas eruditas teólogas feministas, Riane Eisler (Sex Myth  and Poilitics of the Body: New Paths to Power and Love, Harper San Francisco 1955) e Françoise Gange (Les dieux menteurs, Paris, Editions Indigo-Côtes Femmes, 1997). Elas, de forma refinada, usando a linguística, o estruturalismo e outras ciências afins, mostraram que ao atual  relato patriarcal subjaz um relato matriarcal anterior.Ele foi apagado e reescrito para justificar o poder patriarcal sobre a mulher. Seguiremos sua argumentação.

Os ritos e símbolos sagrados do matriarcado são diabolizados e retro-projetados às origens na forma de um relato primordial e divino.

O atual relato do pecado das origens coloca em xeque quatro símbolos fundamentais da religião das grandes deusas-mães.

O primeiro símbolo a ser atacado foi a própria mulher (Livro do Gênesis 3,16) que na cultura matriarcal era dotada do  sexo sagrado, gerador de vida. Como tal ela simbolizava a Grande-Mãe, a Suprema Divindade.

Em segundo lugar, desconstrui-se o símbolo da serpente, considerado o atributo principal da Deusa-Mãe. Ela representava a sabedoria divina que se renovava sempre como a pele da serpente.       

Em terceiro lugar, desfigurou-se a árvore da vida, sempre tida como um dos símbolos principais da vida. Ligando o céu com a Terra, a árvore continuamente renova a vida, como fruto melhor da divindade e do universo. O Gênesis 3,6 reconhece explicitamente que “a árvore era boa para se comer, uma alegria para os olhos e desejável para se agir com sabedoria”. Mas sobre ela cai o interdito,nem se pode tocá-la,pode produzir a morte.

Em quarto lugar, destruí-se a relação homem-mulher que originariamente constituía o coração da experiência do sagrado. A sexualidade era sagrada pois possibilitava o acesso ao êxtase e ao saber místico.

O atual relato do pecado das origens inverteu totalmente o sentido profundo e verdadeiro desses símbolos.Dessacralizou-os,diabolizou-os e os transformou de bênção em maldição.

A mulher será eternamente maldita, feita um ser inferior:“o homem a dominará” (Gen 3,16). O poder da mulher de dar a vida foi transformado numa maldição:”multiplicarei o sofrimento da gravidez”(Gn 3,16). Como se depreende, a inversão foi total e com consequências altamente negativas para o imaginário posterior, controlado pelos homens.

A serpente é maldita (Gn 3,14) e feita símbolo do demônio tentador. O símbolo principal da mulher foi transformado em seu inimigo fidagal:”porei inimizade entre ti e a mulher”Gn 3,15).

A árvore da vida e da sabedoria, na atual leitura patriarcal, vem sob o signo do interdito ( Gn. 3,3). Antes, na cultura matriarcal, comer da árvore da vida era se imbuir de sabedoria. Agora comer dela significa um perigo mortal anunciado por Deus mesmo:”não comais do fruto da árvore do meio do jardim, sequer a toquei, do contrário morrereis *(Gn 3,3).

O amor sagrado entre o homem e a mulher vem distorcido:”entre dores darás à luz  os filhos; a paixão arrastar-te-á para o marido e ele  te dominará”(Gn 3,16). 

A partir de então se tornou impossível uma leitura positiva da sexualidade, do corpo e da feminilidade. Aqui está a justificativa histórico-social do crime do feminicídio no Brasil e no mundo. Segundo a ONU: 140 mulheres são vítimas de feminicídio por dia no mundo. Na América Latina e Caribe,11, no Brasil 4 diárias.

Aqui se mostra o que se operou com a desconstrução total do relato anterior, feminino e sacral. Reescreveu-se o relato original das origens de forma a contaminar todas as significações posteriores. Todos somos, bem ou mal, reféns do relato adâmico, antifeminista e culpabilizador.

O trabalho das teólogas Riane Eisler e Françoise Gange pretende ser intencionalmente libertador:  mostrar o caráter construído do atual relato dominante, centrado sobre a dominação, o pecado e a morte; e propor uma alternativa mais originária e positiva na qual aparece uma relação nova com a vida, com o poder, com o sagrado e com a sexualidade.E impossibilitar o feminicídio.

Essa interpretação não visa repristinação uma situação passada mas encontrar um ponto de equilíbrio maior entre os valores masculinos e femininos, para os tempos atuais.

Estamos assistindo a uma mudança de paradigma nas relações masculino/feminino. Ela deve ser consolidada com um pensamento profundo e integrador que possibilite uma felicidade pessoal e coletiva maior do que aquela debilmente alcançada sob o regime patriarcal. É o que as feministas, políticas, antropólogas, filósofas e teólogas do Brasil e do mundo estão fazendo com expressiva criatividade.

Leonardo Boff escreve para a revista LIBERTA do Instituto Conhecimento Liberta (ICL:https://www.revistaliberta.com.br); escreveu também com Rose Marie Muraro,   Feminino e Masculino: uma nova consciência para o encontro das diferenças, Editora Vozes 2012 (https://www.leonardoboff.org)