Una tragedia humana: las actuales migraciones mundiales

Leonardo Boff

            En nuestros días hay millones de migrantes por tierra y mar en busca de mejores condiciones de vida. Según datos de la ONU, en 2025 había en el mundo 304 millones de migrantes. Hoy, con más de cien zonas de conflicto, como acaba de informar el coordinador de la Cruz Roja, serán muchos más, pues la humanidad está viviendo una ininterrumpida guerra civil. La mayoría huye de guerras que causan innumerables víctimas. Otros emigran porque sus tierras se han vuelto infértiles debido al exceso de calor. También están quienes buscan otros países debido a persecuciones religiosas o políticas.

            El mayor número proviene del África subsahariana y de Oriente Medio, ambos en dirección a Europa. Hay además muchos miles de latinoamericanos que emigran ilegalmente a Estados Unidos.

            Todos los inmigrantes indocumentados, bajo la presidencia de Donald Trump, están siendo expulsados del país. Esto fue realizado por una policía especial, el ICE, que utilizó la violencia e incluso la fuerza bruta para obligarlos a emigrar.

            Son inolvidables las escenas cobardes de aquellos agentes del ICE cazando inmigrantes indocumentados en las calles, en las escuelas, en las fábricas, en las explotaciones agrícolas e incluso en las iglesias. El presidente Donald Trump considera injusta y prejuiciosamente a esos inmigrantes como gente mala, ladrones y asesinos, cuando en su gran mayoría hacen funcionar los servicios en hoteles, restaurantes, fábricas, producción agrícola y muchos otros sectores, perjudicando con su expulsión los negocios de los propios estadounidenses.

            Resulta chocante la violencia aplicada a los inmigrantes detenidos y deportados, arrojados en grandes aeronaves, encadenados como si fueran ganado, sin ningún respeto por su dignidad. Revolucionó especialmente el arresto de un niño de 5 años, esposado como si fuera un adulto, como forma de atraer al padre y detenerlo. La indignación fue nacional e internacional, obligando a las autoridades responsables a liberar al niño y a su padre.

            En Europa, los migrantes son generalmente mal recibidos, tanto los provenientes de África como los de Oriente Medio. Muchos murieron en la travesía en embarcaciones sin ninguna seguridad. El Mediterráneo se transformó en una sepultura de cientos y cientos de personas que allí se ahogaron. La indiferencia y la falta de sensibilidad indignaron al Papa Francisco cuando estuvo en Lampedusa, lugar de llegada de muchos inmigrantes. Criticó duramente el hecho de que los europeos hubieran perdido la sensibilidad y la capacidad de llorar por el sufrimiento de sus semejantes.

            En algunos países fueron totalmente rechazados, como en Hungría bajo el hoy ex presidente Orbán, de extrema derecha y violento. En la muy cristiana Polonia se admite selectivamente solo a cristianos, negando hospitalidad a musulmanes o personas de otras denominaciones religiosas.

            Se teme que el cambio climático, acelerándose cada vez más y destruyendo vastas regiones con grandes inundaciones, severas sequías e inmensos incendios, termine creando oleadas de miles y miles de migrantes que buscan salvar sus vidas. Sus lugares de origen se han vuelto prácticamente inhabitables. La ONU ha advertido a los países centrales y desarrollados que preparen sus infraestructuras para acoger y dar hospitalidad a estos damnificados.

            La hospitalidad aparece como un valor de referencia para enfrentar este fenómeno mundializado. Las migraciones masivas podrán desestabilizar naciones enteras y las políticas sociales, dada la gravedad de la situación creada por los cambios en la geopolítica (la disputa por la hegemonía mundial entre Estados Unidos, Rusia y China), por los trastornos climáticos provocados por la crisis ecológica y por la corriente marítima de El Niño.

            Hoy, la capacidad de mostrar hospitalidad —considerada por todas las tradiciones culturales como uno de los más altos valores en las relaciones humanas— revela cuánto de sensibilidad y humanidad subsiste todavía entre nosotros, tanto como personas individuales y  como sociedades complejas. Las actuales desigualdades escandalosas, fruto de una acumulación inimaginable de riqueza por parte de unos pocos que explotan a muchos y devastan los bienes y servicios naturales, no ofrecen señales de esperanza de que prevalezcan la sensibilidad y la humanidad, base de la hospitalidad, frente a los millones de migrantes a nivel mundial.

            Aun así, vencidos y derrotados, jamás desistiremos del empeño en favor de los migrantes y refugiados, despreciados y rechazados, pues esa causa, por ser verdadera, es invencible. En ella se muestra lo mejor que existe en los seres humanos: compadecerse de los peregrinos forzados, de los migrantes; vivir la solidaridad concreta frente a su frágil situación; y el amor incondicional hacia esos humillados y ofendidos. Según los relatos bíblicos y el sentido de uno de los más conmovedores mitos griegos sobre la hospitalidad —el de los ancianos Báucis y Filemón— quien hospeda al peregrino y al desconocido está hospedando anónimamente al propio Dios.

            La familia del Hijo del Hombre fue inmigrante en Egipto y volvió sagrado todo empeño en favor de quienes viven penosamente una situación semejante. Por eso, una realidad parecida representa para la conciencia un llamado ético permanente, incluso en medio de dificultades, prejuicios y rechazos. Al fin y al cabo, todos somos migrantes y huéspedes en esta Tierra que pertenece tanto a los presentes como a las futuras generaciones. Todos pasamos. Solo ella, la Casa Común, permanece todavía por millones de años, girando alrededor del sol y gestando vida para la naturaleza y para la humanidad.

Leonardo Boff escribe para la revista LIBERTA del ICL y publicó también el libro Hospitalidad: derecho y deber de todos, Vozes, 2005.

Uma tragédia humana:as atuais migrações mundiais

Leonardo Boff

Nos dias atuais há milhões de migrantes por terra e por mar em busca de condições de vida melhores.Segundo dados da ONU em 2025 havia no mundo 304 milhões de migrantes. Hoje com mais de cem  zonas de conflito como acaba de informar o coordenador da Cruz Vermelha, serão muito mais, pois a humanidade está vivendo em ininterrupta guerra civil.A maioria foge de guerras que vitimam um sem número de vidas. Outros porque suas terras se tornaram inférteis pelo excesso de calor. Ainda há os que buscam outros países devido a perseguição religiosa ou política.

O maior número vem de África subsaariana e do Oriente Médio,ambos em direção da Europa.Há muitos milhares de latino-americanos  que imigram ilegalmente para os EUA.

Todos os imigrantes indocumentados, sob a presidência de Donald Trump, estão sendo banidos do país. Isso foi feito com uma polícia especial ICE que usou a violência até a força bruta para fazê-los emigrar.

Inesquecíveis são as cenas covardes daqueles policiais da ICE caçando imigrantes indocumentados nas ruas, nas escolas,nas fábricas, nas fazendas agrícolas e até nas igrejas. O Presidente Donald Trump de forma injusta e preconceituosa  considera tais imigrantes  gente má, ladrões e assassinos, quando em sua grande maioria fazem funcionar os serviços em hotéis, restaurantes, em fábricas, na produção agrícola e em muitos outros serviços, prejudicando os negócios de norte-americanos.

Chocante é a violência aplicada aos imigrantes presos e deportados,  jogados nos grandes aeronaves, acorrentados como se fossem gado, sem qualquer respeito à sua dignidade. Revoltante foi a prisão de uma criança de 5 anos, algemada como se fosse um adulto, forma para atrair o pai e prendê-lo. A indignação foi nacional e internacional, obrigando as autoridades responsáveis a liberar a criança e o pai.

Na Europa os migrantes são geralmente mal recebidos, seja os vindos de África ou do Oriente Médio. Muitos morreram na travessia em barcos sem nenhuma segurança. O Mediterrâneo se transformou numa sepultura de centenas e centenas que aí se afogaram. A indiferença e a falta de sensibilidade causaram indignação ao Papa Francisco quando esteve em Lapedusa, chegada de muitos imigrantes. Duramente criticou o fato de que os europeus perderam a sensibilidade e a capacidade de chorar sobre o sofrimento de seus semelhantes.

Em alguns países foram totalmente rejeitados como na Hungria sob o hoje ex-presidente Orbán, de extrema direita e violento. Na cristianíssima Polônia se admitem, seletivamente, somente cristãos, negando hospitalidade a muçulmanos ou de outra denominação religiosa.

Teme-se que as mudanças climáticas, acelerando-se cada vez mais e destruindo vastas regiões com grandes inundações, severas secas e imensas queimadas, acabam criando levas de milhares e milhares de migrantes procurando salvar suas vidas. Seus lugares se fizeram praticamente inabitáveis. A ONU tem alertado os países centrais e desenvolvidos que preparem suas infra-estruturas para acolher e dar hospitalidade a estes flagelados.

A hospitalidade comparece como valor referencial para fazer frente a este fenômeno mundializado. As migrações em massa poderão desestabilizar inteiras nações e as  políticas sociais, dada a gravidade da situação criada pela mudanças na geopolítica (a disputa pela hegemonia mundial entre USA, Rússia e China), pelos transtornos climáticos provocados pela crise ecológica e pela corrente marítima do El Niño.

Hoje é a capacidade de mostrar a hospitalidade, sempre tida por todas as tradições culturais como um dos mais altos valores no relacionamento humano, o quanto de sensibilidade e de humanidade subsistem ainda entre nós como pessoas individuais e como sociedades complexas. Mantidas as atuais desigualdades escandalosas, fruto de uma acumulação inimaginável de riqueza dos poucos que exploram os muitos e devastam os bens e serviços naturais, não nos oferecem sinais de esperança de que prevaleçam a sensibilidade e a humanidade, base da hospitalidade, face aos milhões de migrantes a nível mundial.

Mesmo assim, vencidos e derrotados, jamais desistiremos no empenho em favor dos migrantes e refugiados, desprezados e rechaçados, pois essa causa, por ser verdadeira, é invencível. Nela se mostra o melhor que existe nos seres humanos: compadecer-se com os peregrinos forçados, com os migrantes, viver a solidariedade concreta face à sua frágil situação, e o amor incondicional para com esses humilhados e ofendidos. Segundo os relatos bíblicos e o sentido de um dos mais comovedores mitos gregos sobre  hospitalidade, a dos bons velhinhos Báucis e Felêmon, quem hospeda o peregrino e o desconhecido, está hospedando anonimamente o próprio Deus.

A família do Filho do Homem foi imigrante no Egito e tornou sagrado todo empenho em favor daqueles que vivem penosamente semelhante situação. Por isso, uma situação parecida representa à consciência um apelo ético permanente mesmo no meio das dificuldades, dos  preconceitos e das rejeições. Afinal, todos somos migrantes e hóspedes nesta Terra que é de todos os presentes e dos futuros. Todos passamos. Somente ela, a Casa Comum, permanece ainda por milhões de anos, girando ao redor do sol e gestando vida,  para a natureza e para a humanidade.

Leonardo Boff escreve para a revista LIBERTA do ICL (https://www.revistaliberta.com.br) e publicou também o livro Hospitalidade: direito e dever de todos, Vozes 2005 ((https://www.leonardoboff.org).

La corrupción naturalizada, finalmente  es desenmascarada: el banco Master


         Leonardo Boff

            La liquidación oficial del Banco Master, cuyo principal propietario era Daniel Vorcaro, desenmascaró una cadena de corrupciones que involucra prácticamente a las principales instituciones nacionales, según algunos, incluso a la suprema corte judicial.

            Como el tema es de máxima actualidad, retomo un pequeño estudio realizado hace tiempo, con las actualizaciones necesarias.

            Consideremos el concepto de corrupción y su origen histórico-social. La palabra corrupción tiene su origen en la teología. Antes de hablarse de pecado original, expresión que no aparece en la Biblia, se decía que el ser humano concreto vive en una situación de corrupción. Pero fue San Agustín (354-430), obispo de Hipona, hoy Argelia, quien en el año 416, en un intercambio de cartas con San Jerónimo, creó la expresión pecado original, transmitido por el acto sexual, pecado que corrompe al ser humano desde su nacimiento. Allí utiliza la expresión corrupción general. Explica la etimología: corrupción es tener un corazón (cor) roto (ruptus) y pervertido. El filósofo Immanuel Kant no decía otra cosa: “somos una madera torcida de la cual no se pueden sacar tablas rectas”.

            En otras palabras: existe en nosotros una fuerza negativa que nos impulsa al desvío que es la corrupción. Ella no es fatal. Puede ser controlada y superada, según San Agustín, por las virtudes y por la gracia divina; de lo contrario sigue su tendencia.

            ¿Cómo se explica la corrupción en Brasi y en general en el mundo? Identifico, junto con otros analistas, tres razones básicas entre otras: la histórica, la política y la cultural.

            La razón histórica: somos herederos de una perversa herencia colonial y esclavista que marcó nuestros hábitos. La colonización y la esclavitud son instituciones objetivamente violentas y deshumanas. Entonces las personas subordinadas, para sobrevivir, eran llevadas a corromper, es decir: sobornar, conseguir favores mediante intercambios, peculado o nepotismo.

            Por ejemplo, existe corrupción sistemática en la evasión de impuestos y en las contribuciones al INSS. El Sindicato Nacional de los Procuradores de la Hacienda Nacional, en su “Sonegômetro”, denunció que en los últimos años la evasión anual rondaría los 158 mil millones. Eso es mucho más que el “Petrolão” en apenas cinco meses (cf. Tomás Rigoletto Pernías en Brasil Debate del 25/04/2017). Muchos corrompen a los procuradores o estos se dejan corromper.

            La razón política: en palabras del sociólogo Jessé Souza: “La corrupción política es la legitimación de la élite brasileña para manipular a la sociedad y convertir al Estado en su banco particular. La captura del Estado por los propietarios, obviamente, es la verdadera corrupción”.

            Además, importa reconocer que el capitalismo, ahora bajo el nombre de neoliberalismo, pero siempre como modo de producción depredador de la naturaleza y opresor de los trabajadores y, peor aún, como cultura del capital, aquí y en el mundo es un sistema, en su lógica interna, corrupto, aunque socialmente aceptado. Simplemente impone la dominación del capital sobre el trabajo y de la tecnología sobre la naturaleza, devastándola sin tomar en cuenta las externalidades dejadas bajo la responsabilidad del Estado. El capitalismo instalado en Brasil es periférico y salvaje, aunque no en todos los casos, y nunca pasó por un proceso de humanización.

            Por eso el capitalismo es por naturaleza antidemocrático, pues la democracia supone una igualdad básica de los ciudadanos y derechos garantizados, aquí permanentemente violados.

            Queriendo ser representativa de los electores, en verdad representa los intereses de las élites atrasadas, dominantes, y de aquellos que financiaron sus campañas electorales, y no los intereses generales de la nación. Es el caso de la actual Cámara de Diputados, la peor de nuestra historia.

            Razón cultural: la cultura dicta reglas socialmente reconocidas. Roberto Pompeu de Toledo escribió en 1994 en la revista Veja: “Hoy sabemos que la corrupción forma parte de nuestro sistema de poder tanto como el arroz y los frijoles de nuestras comidas”.

            Los corruptos son vistos como astutos y no como criminales, que de hecho lo son. Como regla general podemos decir: cuanto más desigual e injusta es una sociedad, más se crea un caldo cultural que permite y tolera la corrupción y la impunidad.

            Especialmente en quienes poseen poder se manifiesta la tendencia a la corrupción. Quien vio claramente esta conexión entre poder y corrupción fue Lord John Emerich Edward Dalberg-Acton (1848-1902). Católico y de familia aristocrática anglo-italo-alemana, fue profesor de historia en Cambridge. El 5 de abril de 1887 escribió una carta a su colega Mandell Creighton en la que decía: “El poder tiende a corromper y el poder absoluto tiende a corromper absolutamente”.

            No sé si por pesimismo o por realismo afirmaba también: “Mi dogma es la maldad general de los hombres con autoridad; son los que más corrompen”. En Brasil eso parece verificarse.

            El desarrollo del proceso contra Vorcaro y el ex Banco Master seguramente revelará una estremecedora cadena de corrupción, involucrando políticos de todos los matices y a la familia Bolsonaro en su intento de producir una película exaltatoria sobre el condenado golpista expresidente.

            ¿Cómo superar la corrupción? En principio, confiar siempre desconfiando del ser humano, porque nunca es inmune a abusar del poder del dinero. Nada de dar cheques en blanco. Después, evitar la concentración de poder. La división de poderes fue pensada para evitar la corrupción posible. A continuación, el control de la sociedad utilizando especialmente los multimedios. Exigir siempre transparencia en todos los procedimientos. Finalmente, castigar a los corruptos con penas severas por haber cometido un crimen grave que lesiona el bien común.

Leonardo Boff escribe para la revista ICL LIBERTA y también escribió Transparencia en las personas e instituciones, Vozes, 2025.

A corrupção naturalizada, em fim desmascarada: o banco Master

Leonardo Boff

       A liquidação oficial do Banco Master, cujo dono principal era Daniel Vorcaro,desmascarou uma cadeia de corrupções envolvendo praticamente as principais instituições nacionais,segundo alguns, até  a suprema corte judicial.

       Como o tema é atualíssimo, retomo um pequeno estudo, feito há tempos,com as atualizações necessárias.

       Consideremos o conceito de corrupção e sua origem histórico-social. A palavra corrupção tem sua origem na teologia. Antes de se falar em pecado original,  expressão que não consta na Bíblia,  se dizia que o ser humano concreto vive numa situação de corrupção. Mas foi Santo Agostinho (354-430), bispo de Hipona, hoje Argélia, no ano 416 numa troca de cartas com São Jerônimo que criou a palavra pecado original,transmitido pelo ato sexual,pecado que corrompe o  ser humano desde o seu nascimento. Ai usa a palavra corrupção geral. Ele explica a etimologia: corrupção é ter um coração (cor)  rompido (ruptus) e pervertido. O filósofo Immanuel Kant não dizia outra coisa:“somos um lenho torto do qual não se podem tirar tábuas retas”.

       Em outras palavras: há uma força do negativo em nós que nos incita ao desvio que é a corrupção. Ela não é fatal. Pode ser controlada e superada, segundo Santo Agostinho, pelas virtudes e pela graça divina, senão segue sua tendência.

        Como se explica a corrupção no Brasil? Identifico, com outros analistas, três razões básicas entre outras: a histórica, a política e a cultural.

         A razão histórica: somos herdeiros de uma perversa herança colonial e escravocrata que marcou nossos hábitos. A colonização e a escravidão são instituições objetivamente violentas e desumanas. Então as pessoas subalternas para sobreviverem, eram levadas a corromper, quer dizer: subornar, conseguir favores mediante trocas, peculato ou nepotismo.

Por exemplo, vigora corrupção sistemática na sonegação de impostos e nas contribuições ao INSS. O Sindicato Nacional dos Procuradores da Fazenda Nacional, em seu “Sonegômetro” denunciou, que nos últimos anos, a sonegação anual seria por volta de 158 bilhões. Isso é muito mais do que o “Petrolão” em apenas 5 meses (cf. Tomás Rigoletto Pernías em Brasil Debate de 25/04/2017). Muitos procuram corromper procuradores ou estes se deixam corromper.

       A  razão política: nas palavras do sociólogo Jessé Souza: “A “corrupção política, é a legitimação da elite brasileira para manipular a sociedade e tornar o Estado seu banco particular. A captura do Estado pelos proprietários, obviamente, é a verdadeira corrupção”.

Ademais, importa reconhecer que o capitalismo,agora sob o nome de neoliberalismo, mas sempre como modo de produção depredador da natureza e opressor dos trabalhadores e, pior, como cultura do capital, aqui e no mundo é, um sistema,em sua lógica interna, corrupto, embora aceito socialmente. Ele simplesmente impõe a dominação do capital sobre o trabalho e da tecnologia sobre a natureza devastando-a sem tomar em conta as externalidades deixadas à responsabilidade do Estado.O capitalismo instalado no Brasil é periférico e selvagem,mas não em todos,  e nunca passou por um processo de humanização.

       Por isso, o capitalismo é por natureza antidemocrático, pois  a democracia supõe uma igualdade básica dos cidadãos e direitos garantidos, aqui permanentemente violados. Querendo ser representativa dos eleitores, na verdade, representa os interesses das elites do atraso, dominantes, e daqueles que financiaram suas campanhas eleitorais e não os interesses gerais da nação.É o caso da atual Câmara dos Deputados, a pior de nossa história.

         Razão Cultural: A cultura dita regras socialmente reconhecidas. Roberto Pompeu de Toledo escreveu em 1994 na Revista Veja: “Hoje sabemos que a corrupção faz parte de nosso sistema de poder tanto quanto o arroz e o feijão de nossas refeições”.

       Os corruptos são vistos como espertos e não como criminosos que de fato são. Via de regra podemos dizer:  quanto mais desigual e injusta é uma sociedade, mais se cria um caldo cultural que permite e tolera a corrupção e a impunidade.

       Especialmente nos portadores de poder se manifesta a tendência à corrupção. Quem viu claro esta conexão entre poder e corrupção foi o Lord John Emerich Edward Dalberg-Acton (1848-1902). Católico e de família aristocrática anglo-italo-alemã, foi professor de história em Cambridge. Na data de 5 de abril de  1887 escreveu uma carta a seu colega Mandell Creighton em que dizia:O poder tem a tendência a se corromper e o absoluto poder a se corromper absolutamente”.

Não sei se por pessimismo ou por realismo afirmava também: ”Meu dogma é a geral maldade dos homens com autoridade; são os que mais corrompem”. No Brasil isso parece se verificar.

       O encaminhamento do processo contra Vorcaro e o ex-banco Master vai,seguramente, revelar uma estarrecedora corrente de corrupção,  envolvendo políticos de todos os matizes e a família Bolsonaro no seu intento de forjar um filme exaltatório sobre o condenado golpista ex-Presidente.

Como superar a corrupção? De princípio, sempre confiar-desconfiando do ser humano porque nunca é imune de abusar do poder do dinheiro. Nada de dar cheques em branco. Depois, evitar a concentração de poder. A divisão dos poderes foi pensada para evitar a corrupção possível. Em seguida, o controle da sociedade usando especialmente a multimídia. Exigir sempre transparência em todos os procedimentos. Por fim punir os corruptos com penas pesadas por terem cometido um crime grave que lesa o bem comum.

Leonardo Boff escreve para a revista do ICL LIBERTA (https://www.revistaliberta.com.br; escreveu também Transparência nas pessoas e instituições Vozes 2025 (https://www.leonardoboff.org).