Prece para o dia da Mãe Terra – 22 de abril

 

No dia 22 de abril de 2009 na 63ª Sessão da Assembléia Geral da ONU foi aprovado por unanimidade o projeto segundo o qual todo o dia 22 de abril  não será mais simplesmente o dia da Terra mas o dia da Mãe Terra. Em razão desta data vale, em agradecimento, fazer a seguinte prece:

 

Terra minha querida, Grande Mãe e Casa Comum! Vieste nascendo, lentamente, há bilhões  e milhões de anos, grávida de energias criadoras.

Teu corpo, feito de pó cósmico, era uma semente no ventre das grandes Estrelas Vermelhas. Elas depois explodiram e te lançaram pelo espaço ilimitado. Vieste te aninhar como embrião, no seio de uma estrela ancestral, o Sol primevo, no interior da Via-Láctea, transformada depois em Super Nova. Esta também sucumbiu de tanto esplendor e explodiu. E vieste então parar no  seio acolhedor de uma  Nebulosa, onde já, menina crescida, perambulavas em busca de um lar. E a Nebulosa se adensou virando um Sol esplêndido de luz e de calor: o nosso Sol.

Ele se enamorou de ti, te atraiu e te quis em sua casa, como um planeta seu,  junto com Marte, Mercúrio, Venus e outros companheiros. E celebrou um esponsal contigo. De teu  matrimônio com o Sol, nasceram filhos e filhas, frutos de  tua ilimitada fecundidade, desde os mais pequenos como as bactérias, os virus e os fungos até os maiores e mais complexos  como os peixes, os dinossauros, os animais, as aves, as plantas  e todas as formas de vida. E como expressão nobre da história da vida, nos geraste a nós, homens e mulheres, com  consciência, sentimento,  inteligência e  amor.

Como seres humanos  somos aquela porção tua, que num estágio avançado de tua complexidade, começou a sentir, a pensar, a amar, a cuidar e a venerar. Por isso somos a Terra que venera, cuida, ama, pensa e sente.

Embora já adulta,  continuas coevoluindo para dentro do universo rumo ao Grande Atrator que é o seio do Deus-Pai-e-Mãe de infinita ternura. Dele viemos e para Ele retornamos para assistirmos a suprema realização de todas  potencialidades escondidas em cada ser e  em cada um de nós e que somente Tu nos podes conceder.

Queremos, ó Deus-Pai-e-Mãe de bondade, mergulhar em Ti junto com a nossa querida Mãe Terra, para comungar de Tua vida feita de amor, de comunicação e de beleza.

E agora, nesse teu dia, nós seres humanos, nos sentimos um sacerdote  universal. Ousamos  realizar o gesto sagrado de Jesus na força de seu Espírito. Como Ele, cheio de unção, te tomamos, oh Mãe Terra,  em nossas mãos impuras, para pronunciar sobre ti a Palavra Sagrada que o universo sempre guardou dentro de si  e que tu , agora,  queres ouvir:

Hoc est corpus meum: Isto é o meu corpo. Hoc est sanguis meus: Isto é o meu sangue”

Oh maravilha:  o que era Terra se transformou em Paraíso e o que era vida humana se transfigurou em Vida Divina. O que era pão se fez Corpo de Deus e o que era vinho se fez Sangue Sagrado.

Finalmente, Mãe Tierra, com teus filhos e filhas reunidos ao teu redor, chegaste ao seio infinito do Deus-comunhão conosco e com todos os seres do Universo. Contigo, Mãe generosa, nos sentimos como o Corpo Sacrossanto de Deus  no pleno esplendor de sua glória.

Enfim, depois de tanto peregrinar,  chegamos em casa. Nela   permaneceremos, felizes, para sempre. Pelos séculos dos séculos sem fim.  Amém.

Leonardo Boff, membro da Comissão Central da Carta da Terra

 

 

Panteísmo y panenteismo: una distincción necesária

Una visión cosmológica radical y coherente afirma que el sujeto último de todo lo que ocurre es el universo mismo. Él es quien hace surgir los seres, las complejidades, la biodiversidad, la conciencia y los contenidos de esta conciencia, pues somos parte de él. Así, antes de salir de nuestra cabeza como idea, la realidad de Dios estaba en el propio universo. Porque estaba en él, puede irrumpir en nosotros. A partir de esta concepción, se entiende la inmanencia de Dios en el universo. Dios viene mezclado con todos los procesos, sin diluirse dentro de ellos. Antes bien, orienta la flecha del tiempo hacia la formación de órdenes cada vez más complejos y dinámicos (que, por tanto, se distancian del equilibrio para buscar nuevas adaptaciones) y cargados de propósito. Dios aparece, en el lenguaje de las tradiciones transculturales, como Espíritu creador y ordenador de todo lo que existe. Viene mezclado con todas las cosas. Participa de sus desarrollos, sufre con las extinciones en masa, se siente crucificado con los empobrecidos, se alegra con los avances rumbo a diversidades más convergentes e interrelacionadas, apuntando hacia un punto Omega terminal.

Dios está presente en el cosmos y el cosmos está presente en Dios. La teología antigua expresaba esta mutua interpenetración por el concepto de «pericóresis» aplicado a las relaciones entre Dios y la creación y después a las divinas Personas de la Trinidad. La teología moderna ha acuñado otra expresión, el «panenteísmo» (en griego: pan=todo; en=en; theos=Dios). Es decir: Dios está en todo y todo está en Dios. Esta palabra fue propuesta por un teólogo alemán  evangélico, Frederick Krause (l781-1832), fascinado por el fulgor divino del universo.

El panenteísmo debe ser distinguido claramente del panteísmo. El panteísmo (en griego: pan = todo; theos=Dios) afirma que todo es Dios y Dios es todo. Sostiene que Dios y mundo son idénticos; que el mundo no es una criatura de Dios sino el modo necesario de existir de Dios. El panteísmo no acepta ninguna diferencia: el cielo es Dios, la Tierra es Dios, la piedra es Dios y el ser humano es Dios. Esta falta de diferencia lleva fácilmente a la indiferencia. Todo es Dios y Dios es todo, entonces es indiferente si me ocupo de una niña violada en un autobús de Río o del carnaval, o de los indígenas en extinción o de una ley contra la homofobia. Lo cual es manifiestamente un error, pues las diferencias existen y persisten.

Todo no es Dios. Las cosas son lo que son: cosas. Sin embargo, Dios está en las cosas y las cosas están de Dios, por causa de su acto creador. La criatura siempre depende de Dios y sin él volvería a la nada de dónde fue sacada. Dios y mundo son diferentes, pero no están separados o cerrados, están abiertos uno al otro. Si son diferentes es para posibilitar el encuentro y la comunión mutua. Mediante ella se superan las categorías de procedencia griega que se contraponían: transcendencia e inmanencia. Inmanencia es este mundo de aquí. Transcendencia es el mundo que está más allá de este. El cristianismo, por la encarnación de Dios creó una categoría nueva: la transparencia, que es la presencia de la trascendencia (Dios) dentro de la inmanencia (mundo). Cuando esto ocurre, Dios y el mundo se hacen mutuamente transparentes. Como decía Jesús: “quien me ve a mí, ve al Padre”. Teilhard de Chardin vivió una conmovedora espiritualidad de la transparencia. Decía: «el gran misterio de cristianismo no es la aparición, sino la transparencia de Dios en el universo. No solamente el rayo que aflora, sino el rayo que penetra. No la Epifanía sino la Diafanía» (Le milieu divin, 162).

El universo en cosmogénesis nos invita a vivenciar la experiencia que subyace tras el panenteísmo: en cada mínima manifestación del ser, en cada movimiento, en cada expresión de vida estamos ante la presencia y la acción de Dios. Abrazando al mundo estamos abrazando a Dios. Las personas sensibles a lo Sagrado y al Misterio sacan a Dios de su anonimato y le dan un nombre. Lo celebran con himnos, cánticos y ritos mediante los cuales expresan su experiencia de Dios. Testimonian lo que Pablo dijo a los griegos de Atenas: “en Dios vivimos, nos movemos y existimos” (17, 28).

How does God emerge in the evolutionary Process?

The new cosmology, derived from the sciences of the universe, the Earth, and life, is set in the broad scope of evolution. This evolution is not lineal. It includes stops and starts, and experiences set backs, mass destructions, and rebirths. But, if we look back, the process shows a direction: forward and up.

We are aware that some well-known scientists refuse to accept directionality in the universe. It simply would make no sense. Others, such as the well-known British physicist, Freeman Dyson – to name only one– says: «The more I examine the universe and study the details of its architecture, the more evidence I find that the universe, somehow, had to have known that we were on the way».

Looking back at the process of evolution, that has been going on for 13.7 billion years, we cannot deny that there was an upward path: energy became matter, matter became filled with information, the destructive chaos turned generative, what was simple became complex, from a complex object sprang life, and from life, consciousness emerged. There is a purpose that cannot be denied. In effect, if things in their minuscule details had not occurred as they did, we would not be here talking about them.

As the well-known mathematician and physicist, Stephen Hawking, wrote in his 2005 book, A Very Brief History of Time: «The whole universe seems to have been finely tuned to allow for the development of life. For example, if the electric charge of the electron had been a little different, the equilibrium in the stars between the electromagnetic and gravitational forces would have been altered and, they either would have been incapable of turning hydrogen into helium, or they would have exploded». Either way, life could not have existed.

How does God emerge in the cosmogenic process? The idea of God arises when we posit this question: what was there before the big bang? What gave the initial impulse? Nothingness? But nothing comes from nothing. If despite that, beings appeared, it is a sign that Someone or Something called them into existence and maintains them in being.

What we can reasonably say is: before the big bang the Unknowable existed and the Mystery was present. About the Mystery and the Unknowable, by definition, we literally can say nothing. By their nature, they are before the word, the energy, before matter, space and time.

Well then, the Mystery and the Unknowable are precisely the names that religions, including Christianity, use to denote what we call God. In front of God silence is better than words. Nevertheless, God can be perceived by reverent reason and felt by the heart as a Presence that fills the Universe and generates in us the feelings of greatness, majesty, respect and veneration.

Sitting between heaven and Earth, when we see the night filled with stars, we are breathless and become filled with reverence. The questions naturally come: Who made all this? Who hides behind the Milky Way? As the great rabbi from New York City, Abraham Heschel, said: «We can say anything, or doubt everything in our air-conditioned offices or between the four white walls of the classrooms. But we cannot be silent when we are faced with the complexity of nature and drenched with its beauty. It is impossible to underestimate the morning dawn, to be indifferent when a flower blooms, or not to be amazed when we see a newborn child». Almost spontaneously we say: it was God who set it all in motion. God is the originating Source and the Abysm that nourishes everything.

There is another important question: what does God want to express with creation? Answering this is the concern not only of the religious consciousness, but of science itself. Let us use as an illustration what Stephen Hawking also said in his well-known book, Brief history of time, 1992: «If we were to find the answer to why we and the universe exist, we would have the definitive triumph of human reason; because then we would have reached the knowledge of the mind of God». Scientists are still searching for the hidden design of God.

From a religious perspective we can succinctly say: It would seem that the meaning of the universe and of our own conscious existence resides in the fact of being the mirror in which God sees the Divine. God creates the universe as an overflowing of the divine plenitude of being, of goodness and intelligence. There is creation, so that others may participate in the divine superabundance. The human being with consciousness is created in order to be able to hear the messages the universe wants to communicate to us, so that the human being may capture the histories of the beings of creation, of the heavens, the seas, the animals, and the human process itself, linking everything to the original Source, whence it all comes.

The universe is still being born. The tendency is to finish being born and to show the hidden potentialities. For that, expansion also means revelation. When all has been realized, then the design of the Creator will be completely revealed.

Corrupción: crimen contra la sociedad

Lo que escribo sobre Brasil, vale para muchas otras sociedades, especialmente aquellas que tienen una tradición colonial. Brasil es un ejemplo entre tantos.

Según Transparencia Internacional, Brasil aparece como uno de los países más corruptos del mundo. Entre 91 países analizados ocupa el puesto 69. Aquí la corrupción es histórica, ha sido naturalizada, es decir, se considera algo natural, se ataca solo después que ha ocurrido y suma muchos millones de reales, y goza de amplia impunidad. Los datos son estremecedores: según la Fiesp (Federación de las Industrias de São Paulo) llega anualmente a 84.5 miles de millones de reales. Si esta cantidad se destinase a la salud aumentaría en un 89% el número de camas en los hospitales; si a la educación, podrían abrirse 16 millones de nuevas plazas en las escuelas; si a la construcción civil, podrían construirse 1,5 millones de casas.

Solo estos datos denuncian la gravedad del crimen contra la sociedad que es la corrupción. Si viviesen en China, muchos corruptos acabarían en la horca por crímenes contra la economía popular. Todos los días se denuncian más y más hechos, como ahora con el contraventor Carlinhos Cachoeira quien, para garantizar sus negocios, se infiltró corrompiendo a gente en el mundo político, la policía e incluso el gobierno. Pero de nada sirve lamentarse. Lo que importa es comprender este perverso proceso criminal

Comencemos con la palabra corrupción. Tiene su origen en la teología. Antes de hablar del pecado original, expresión que no consta en la Biblia sino que fue creada por san Agustín en el año 416 en un intercambio de cartas con san Jerónimo, la tradición cristiana decía que el ser humano vive una situación de corrupción. San Agustín explica la etimología: corrupción es tener un corazón (cor) roto (ruptus) y pervertido. Cita el Génesis: “las tendencias del corazón se desvían desde la más tierna edad” (8,21). El filósofo Kant hacía la misma constatación cuando decía: “somos un leño torcido del cual no se pueden sacar tablones rectos”. En otras palabras, hay una fuerza en nosotros que nos incita al desvío, que es la corrupción. Ella no es inevitable; puede ser controlada y superada, si no se sigue su tendencia.

¿Cómo se explica la corrupción en Brasil? Identifico, entre otras, tres razones básicas: la histórica, la política y la cultural.

La histórica: somos herederos de una herencia colonial perversa y esclavócrata que ha marcado nuestros hábitos. La colonización y la esclavitud son instituciones objetivamente violentas e injustas. Por ello, para poder sobrevivir y tener una libertad mínima las personas eran llevadas corromper, es decir, sobornar, conseguir favores por servicios, practicar peculados (beneficiarse ilícitamente con dinero público) o nepotismo. Esta práctica dio origen al “jeitinho o modo de hacer brasilero”, el truquillo para mantenerse a flote dentro de una sociedad desigual e injusta, y a la “ley de Gerson”, que es sacar ventaja personal de todo.

La política: la base de la corrupción política reside en el patrimonialismo, en la democracia indigente y en el capitalismo sin reglas. En el patrimonialismo no se distingue la esfera pública de la privada. Las élites trataron la cosa pública como si fuese suya y organizaron el Estado con estructuras y leyes que sirvieran a sus intereses sin pensar en el bien común. Hay un neopatrimonialismo en la política actual que beneficia con ventajas (concesiones, medios de comunicación) a los paniaguados políticos.

Debemos decir que aquí y en el mundo el capitalismo es corrupto en su lógica, aunque esté aceptado socialmente. Simplemente impone la dominación del capital sobre el trabajo, creando riqueza con la explotación del trabajador y con la devastación de la naturaleza. Genera desigualdades sociales que, éticamente, son injusticias, lo que origina permanentes conflictos de clase. Por eso, el capitalismo es por naturaleza antidemocrático, pues la democracia supone una igualdad básica de los ciudadanos y de los derechos garantizados, aquí violados por la cultura capitalista. Si tomamos tales valores como criterios, debemos decir que nuestra democracia es anémica, rozando la farsa. Queriendo ser representativa, en realidad representa los intereses de las élites dominantes y no los generales de la nación. Esto significa que no tenemos un Estado de derecho consolidado y mucho menos un Estado de bienestar social. Esta situación configura una corrupción ya estructurada y hace que las acciones corruptas campen libre e impunemente.

La cultural: la cultura dicta reglas socialmente reconocidas. Roberto Pompeu de Toledo escribió en 1994 en la Revista Veja: «Hoy sabemos que la corrupción forma parte de nuestro sistema de poder tanto como el arroz y el fríjol de nuestras comidas». Los corruptos son considerados personas listas y no los criminales que realmente son. Por regla general podemos decir: cuanto más desigual e injusto es un Estado, y todavía más si es centralizado y burocratizado como el nuestro, más se crea un caldo cultural que permite y tolera la corrupción.

La tendencia a la corrupción se manifiesta especialmente en los portadores de poder. Bien lo decía el católico Lord Acton (1843-1902): «el poder tiende a corromperse y el poder absoluto corrompe absolutamente». Y añadía: «mi dogma es la general maldad de los hombres de autoridad; son los que más se corrompen».

¿Por qué esto? Hobbes en su Leviatán (1651) nos indica una respuesta plausible: «afirmo, como tendencia general de todos los hombres, un perpetuo e inquieto deseo de poder y de más poder que sólo termina con la muerte. La razón de esto reside en el hecho de que no se puede garantizar el poder si no con más poder todavía». Lamentablemente fue lo que ocurrió con el PT. Levantó la bandera de la ética y de las transformaciones sociales, pero en vez de apoyarse en el poder de la sociedad civil y de los movimientos y crear una nueva hegemonía, prefirió el camino corto de las alianzas y de los acuerdos con el corrupto poder dominante. Garantizó la gobernabilidad al precio de mercantilizar las relaciones políticas y abandonar la bandera de la ética. El sueño de generaciones fue frustrado. Ojalá pueda ser rescatado todavía.

¿Cómo combatir la corrupción? Con la transparencia total, con la vigencia de una democracia activa y vigilante, con una justicia incorruptible, con el aumento de los auditores fiables que atacan la corrupción por adelantado. Como nos informa el World Economic Forum, Dinamarca y Holanda tienen 100 auditores por cada 100.000 habitantes; Brasil no tiene más que 12.800 cuando necesitaríamos por lo menos 160.000. Y luchando por una democracia menos desigual e injusta, ya que, si persiste así, será siempre corrupta,corruptible  y corruptora.

*teólogo, filósofo y escritor